23 de noviembre de 2010

Candidato para la existencia de vida extraterrestre número 3: Titán

Finalizando esta entrega de artículos acerca de las posibilidades de vida extraterrestre en nuestro sistema solar, vamos a referirnos ahora al último de los candidatos: una de las tantas lunas del planeta Saturno, el satélite natural Titán. Previamente analizamos las condiciones del planeta Marte y lo vimos como un gran candidato para la presencia de vida en el pasado. Luego estudiamos el satélite joviano Europa y descubrimos su altísima capacidad para albergar vida. A continuación examinaremos las características de Titán y explicaremos porque lo consideramos una gran promesa de vida en el sistema solar.

Los primeros datos acerca de esta luna fueron obtenidos en la década del 1980 por las misiones Pioneer 11, Voyager 1 y Voyager 2, pero sólo conseguimos una mirada superficial de Titán. Lo más importante lo hemos obtenido gracias a la misión espacial Cassini-Huygens de la NASA, la ESA y la ASI en conjunto, compuesta por la nave Cassini y la sonda Huygens, que sobrevoló a Titán y descendió sobre su superficie en el año 2005, brindándonos mucha información valiosa acerca de las condiciones del satélite.

Una de las principales características de Titán es su tamaño, cuenta con un diámetro de 5150 km, que lo convierte en el segundo satélite natural más grande del sistema solar (solo superado por Ganimedes, satélite de Júpiter). Con una masa que casi dobla la de nuestra Luna, Titán está compuesto por un núcleo rocoso con hierro y silicio, además de agua congelada y metano sólido. Debido a la increíble distancia que lo separa del Sol, las temperaturas en Titán son muy bajas, llegando a temperaturas superficiales de -179°C, lo que hace que sea más frío incluso que las noches más frías de la Luna o de Europa.



Lo más fascinante acerca de Titán es su atmósfera, la cual es diez veces más gruesa que la de nuestro planeta. Es el único satélite natural de nuestro sistema solar que posee una superficie cubierta por nubes y una densa atmosfera, como la que cubre a los planetas. De hecho, el estudio de Titán es de sumo interés debido a que su atmósfera podría ser muy parecida a la que envolvía a la Tierra antes de la revolución de las cianobacterias (proceso que llenó de oxígeno a la atmósfera terrestre). Sus principales componentes son el gas nitrógeno y el metano, y sabemos a través de diversos estudios que las moléculas de metano interaccionan entre sí y con la radiación entrante, dando lugar a interesantes reacciones y moléculas orgánicas (lo cual no significa que haya vida, sino que existen enlaces entre diversos átomos de carbono).

Los datos que nos brindó la sonda Huygens en su descenso sobre Titán nos muestran una superficie que posee texturas, pero muy pocos cráteres, lo que sugiere algún proceso natural que reforma constantemente su superficie. Se han sugerido un alto nivel de vulcanismo o una intensa actividad tectónica como los posibles procesos que remodelan el paisaje de Titán.

Observaciones realizadas en el año 2006 detectaron lluvias de metano líquido en Titán, convirtiendo a este satélite, junto a la Tierra, en los únicos lugares del sistema solar donde llueve sobre su superficie. Estas precipitaciones son los causales de lagos, cauces y estructuras fluviales de metano detectados en la superficie. Las pruebas geológicas de precipitaciones, erosión, abrasión mecánica y actividad fluvial que han dado forma a Titán son muy parecidas a las que han moldeado la Tierra.


Con relación a los tres requisitos fundamentales para la vida, el agua, el carbono y la energía, encontramos buenas posibilidades en Titán. Con respecto al agua, sabemos que en el núcleo rocoso debe haber altas concentraciones de ésta, pero la temperatura de la superficie es demasiado baja como para encontrarla en estado líquido; es por esto que la vida en Titán se vería obligada a usar el metano como medio líquido. El segundo requisito, el carbono, existe en abundancia tanto en la atmósfera como en la superficie de Titán, y podemos imaginar ingentes cantidades del mismo en los lagos de metano. Con respecto al tercer requisito, la energía, todo parece indicar que la atmósfera deja pasar una buena cantidad de luz, pero los organismos deberían absorberla en grandes cantidades para contrarrestar el frío extremo. Todavía no sabemos si la vida podría desarrollarse bajo estas condiciones, pero las posibilidades son interesantes.

Se han publicado recientemente dos informes, basados en los datos provistos por la misión Cassini-Huygens, que sugieren altas posibilidades de vida en Titán. En dichos informes se analiza la compleja actividad química presente en el satélite. El metano presente en la atmósfera de Titán es destruido por acción de los rayos ultravioletas, pero aún así sigue siendo abundante en la atmósfera, lo que sugiere algún mecanismo para su restablecimiento. Por otro lado, en la destrucción del metano se produce hidrógeno y acetileno, pero se han detectado cantidades dispares de hidrógeno y no se ha detectado acetileno en Titán, lo que sugiere algún proceso que consuma dichos compuestos. Y aunque la química abiótica ofrece una posible explicación a estos eventos, los astrobiólogos creen que estas evidencias refuerzan la teoría de existencia de formas de vida primitivas y exóticas basadas en metano en Titán.

Fuentes:

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